2030: el año meta para garantizar el acceso a energía

27 de mayo de 2021

Por Marco Rivera Especialista en electrónica de potencia para aplicaciones de energías renovables.

La luz es una forma de energía que permite que los objetos sean visibles. La mayor fuente de luz natural es el sol, pero también existen formas artificiales, tales como la luz de una vela, lámparas, la luz eléctrica, entre otras. Desde el año 2017 y cada 16 de mayo, gracias a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se celebra el “Día Internacional de la Luz”, para así fomentar relaciones de cooperación entre líderes del sector tecnológico y científico de la luz, permitiendo así contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas.

Desde el punto de vista de la energía eléctrica, la luz juega un rol fundamental y más aún en estos tiempos de pandemia, siendo imprescindible para el funcionamiento de los centros hospitalarios, centros de ventas de productos de primera necesidad, los medios de comunicación, el desarrollo industrial, y principalmente, para el desarrollo de las actividades que hoy se realizan en el hogar, tales como el ver televisión, el cocinar, el trabajar y/o estudiar. Y si bien, para algunos la disponibilidad de luz para todo esto pareciera algo básico y natural, al día de hoy aún hay casi mil millones de personas en el mundo sin acceso a electricidad.

La agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) destaca como uno de sus objetivos el “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”. A pesar de los avances tecnológicos y de la alta penetración que las energías renovables han tenido hoy en día a nivel mundial, aún existe una alta dependencia de los combustibles fósiles y contaminantes, y se espera que más de 600 millones de personas en el mundo continúen sin acceso a la electricidad al 2030, es decir, más de la población que actualmente hay en América del Sur.

Nuestro país presenta un gran potencial y disponibilidad de recursos naturales renovables para la generación de energía. De hecho, según la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), a abril del 2021 han sido reportados 9123 MW (megawatts) de capacidad instalada de energías renovables no convencionales ERNC, correspondiente al 32% de la capacidad nacional. Pero a pesar de esto, en Chile aún hay cerca de treinta mil familias sin acceso permanente a la luz eléctrica.

Ante este escenario, es imprescindible seguir fomentando e invertir recursos en el desarrollo tecnológico, impulsar la penetración de energías limpias a la red eléctrica, además del desarrollo de iniciativas que promuevan la implementación de microrredes eléctricas en lugares con nulo o limitado acceso a la electricidad. Y junto con esto, la formación de técnicos y profesionales que sean capaces de acercar los avances tecnológicos a las comunidades, así como la creación de conciencia por el cuidado de los recursos disponibles. Estas medidas forman un eje fundamental para lograr así un país garantizador de un acceso a la energía asequible, segura, sostenible y moderna.